Hay muchos tipos de epilepsia diferentes y además cada paciente es único, por este motivo es importante comenzar destacando que los tratamientos siempre han de ser personalizados y ajustarse bien con el equipo médico correspondiente.

Una vez explicado este punto, podemos enunciar las siguientes posibilidades como las más habituales a la hora de tratar la epilepsia:

Fármacos

La primera opción para intentar evitar las crisis son los fármacos antiepilépticos (FAES), también llamados fármacos anti-crisis. El tratamiento suele comenzar con un solo fármaco en dosis bajas y se va aumentando progresivamente la dosis hasta alcanzar la máxima eficacia. En ocasiones resulta necesario combinar varios fármacos.

Según datos del Grupo de Epilepsia de la Sociedad Española de Neurología (SEN), estudios recientes muestran que

“más del 60% de las personas con epilepsia de diagnóstico reciente serán controlados mediante tratamiento” y que únicamente un “20-30% de los pacientes con epilepsia de reciente diagnóstico tienen un control inadecuado de las crisis”.

Informes de la Fundación del Cerebro (FEEN) también aportan información en este sentido, exponiendo en que

“la mayoría de los enfermos epilépticos (70-75%) se controlan bien con la medicación, pero existe un porcentaje no desdeñable en el que las crisis no cesan a pesar del tratamiento farmacológico adecuado”.

La combinación entre la terapia con fármacos antiepilépticos y un estilo de vida sano permite el control de la epilepsia en más del 70% de las personas, tal y como explica la Guía Ápice de la Epilepsia. Para el éxito de una terapia con FAES es fundamental que el paciente lleve un estilo de vida saludable y se procure los autocuidados recomendados:

    • recordar siempre tomar la medicación
    • evitar factores desencadenantes de las crisis
    • dormir suficiente
    • mantener un horario de sueño regular
    • no consumir drogas ni alcohol
    • evitar situaciones de estrés
    • llevar una alimentación sana
    • hacer ejercicio físico
    • etc.

Cada persona reacciona de manera diferente a un mismo fármaco, la clave está en encontrar el medicamento adecuado y la dosis exacta que necesita el paciente.

Actualmente existen diversos fármacos dirigidos a tratar la epilepsia. No hay un fármaco que sea mejor que otro, cada uno tiene sus indicaciones y contraindicaciones y sus efectos secundarios, y también depende del tipo de epilepsia y de cada paciente en concreto.

Las personas que no responden a la medicación (epilepsia refractaria) tienen a su alcance otras opciones para intentar controlar las crisis de epilepsia.

Cirugía del cerebro

FEDE Epilepsia | Cirugía

La cirugía es la principal opción para la mejoría de personas con epilepsia refractaria (aquellas que no responden a la medicación). Su  objetivo es la extirpación de la región epileptógena sin que conlleve secuelas importantes para el paciente.

Es necesario un riguroso estudio prequirúrgico que garantice que el procedimiento llevado a cabo tenga una alta probabilidad de éxito.

No todas las epilepsias de difícil control son operables.

Estimulador del nervio vago

 

 

El estimulador es un dispositivo que se implanta en el cuerpo del paciente mediante una intervención. Electroestimula periódicamente el nervio vago pudiendo reducir el número y la intensidad de las crisis.

Generalmente se recomienda en personas con epilepsia refractaria, resistentes a los fármacos como vía para reducir sus crisis.

El estimulador se complementa con un imán que se utiliza cuando se producen las crisis para disminuir o inhibir su actividad.

Para saber más, clica aquí

Dieta cetogénica

Se trata de una dieta estricta basada en alimentos ricos en grasas y bajos en carbohidratos, proteínas y calorías. Su objetivo es reducir el número de crisis. En algunos tipos de epilepsia, especialmente en niños, esta dieta específica ha demostrado su utilidad. Este tipo de dieta debe realizarse en centros especializados y bajo supervisión estricta de nutricionistas.

Para saber más, clica aquí.

Otras alternativas

Se está investigando si un principio activo del cannabis –el cannabidiol– puede inhibir las crisis epilépticas. Puedes entrar en esta página del Dr. García para saber más.

Hay terapias de neuroestimulación cerebral que son ampliamente aceptadas y utilizadas en patologías neurológicas como los trastornos del movimiento (enfermedad de parkinson, temblor y distonías fundamentalmente) y en el manejo del dolor crónico refractario. En epilepsia todavía nos encontramos en fase de desarrollo en cuanto a las terapias neuromoduladoras, muchas de ellas con ensayos clínicos en curso cuyos resultados abrirán o desestimarán estas líneas de investigación.