Cuando a una persona le confirman el diagnóstico de epilepsia suele caerle cómo un jarro de agua fría ya que no solemos tener mucha información sobre qué es la epilepsia y lo que sabemos, no nos suele gustar mucho. Así que la preocupación crece después de haber tenido una primera crisis.

Por otra parte, un buen diagnóstico puede tranquilizarnos y ponernos en marcha para encontrar el tratamiento más indicado para cada persona.

Generalmente después de una crisis se acude a un centro de urgencias para la valoración del paciente. Es de vital importancia describir con exactitud lo qué ha pasado y cómo ha pasado porque cada detalle servirá para elaborar la historia clínica del paciente que será fundamental para su diagnóstico.

Es muy importante que los testigos de la crisis aporten toda la información que puedan para que el urgenciólogo/a pueda tener elementos para su valoración y acompañar a las pruebas diagnósticas.

También se realizará un análisis de sangre para valorar si hay alguna alteración en los parámetros en ese momento.

Una prueba fundamental es el Electroencefalograma (EEG). Hay varias versiones de una misma prueba con pequeños matices entre ellos.

El EEG servirá para valorar las características de sus crisis, localizar la foto y poder diagnosticar con precisión si es epilepsia o no lo es.

El EEG dura entre 25 y 30 minutos, en los que se pretende registrar la actividad cerebral mediante diferentes maniobras que pueden propiciar una crisis. Una de ellas es la hiperventilación, ya que hiperventilando se puede desencadenar una crisis. Otra de ellas es la estimulación lumínica que permite detectar si la persona tiene sensibilidad a la luz (fotosensibilidad) y un  estímulo potente pueda haberle provocado la crisis.

En algunos casos se pide al paciente la privación de sueño para que acuda a la prueba con posibilidad de adormecerse, puesto que en algunos tipos de epilepsia se producen las crisis durante el sueño. El registro de la actividad cerebral permite registrar si se da alguna crisis, así como su duración y la expresión física que manifiesta el paciente.

Cuando una persona puede tardar varios días en tener una crisis se puede realizar un Video EEG. Una prueba que implica el ingreso de 1 ó 2 semanas en el hospital para poder observar al paciente durante las 24 horas del día. Este tipo de pruebas se realizan en Unidades de Epilepsia de algunos hospitales pero no todos los centros disponen de ella. Suele haber lista de espera por la demanda, el coste y suelen utilizarse como estudio prequirúrgico.

La Resonancia magnética (RM) es otra prueba habitual para el diagnóstico de epilepsia. Se trabaja con imanes  y ondas de radio muy potentes que traducidas en imágenes permiten su observación muy útil para el diagnóstico. La prueba dura entre 30 y 60 minutos. Es importante advertir a las personas que padezcan claustrofobia que la máquina puede producir un efecto de ansiedad.

El TAC (Tomografía axial computerizada) es una prueba de neuroimagen que permite tener una imagen de la estructura del cerebro ya que en ella se pueden ver huesos, tejidos blandos y vasos sanguíneos. Es una prueba rápida que dura unos 15 minutos.

La tomografía por emisión de positrones, también denominada imágenes por PET, es un tipo de imagen de medicina nuclear. Utiliza una cantidad muy pequeña de radiaciones y a menudo se compara con la RM para valorar el metabolismo del paciente. La prueba dura unos 30 minutos.

¿Cómo actuar cuándo nos diagnostican epilepsia?

En el siguiente vídeo te dejamos unas pautas y recomendaciones que te ayudarán y aportarán tranquilidad para afrontar esta nueva situación: